Ricardo cumple su sueño de vivir en París, pero todo cambia cuando reaparece un amor de adolescencia: una joven inconformista y escurridiza (“la niña mala”) que lo arrastra fuera de sus ambiciones y lo lleva por una cadena de encuentros y desencuentros en ciudades como Londres, París, Tokio y Madrid. La novela juega entre lo cómico y lo trágico para explorar la complejidad del amor: pasión y distancia, azar y destino.