«Conozco el Perú a través de la vida y entonces intenté escribir una novela en que mostrara todas estas jerarquías con todo lo que tienen de promesa y todo lo que tienen de lastre. Somos un país formidable. Y escribí este libro, Todas las sangres, en que he intentado mostrarlo todo; de allí lo que pueda tener de bueno y lo que tiene de defectos.
Hay tres personajes que son los más importantes; dos son fundamentales. Dos heredan un gran feudo: los dos hermanos se odian a muerte por circunstancias especiales, ya han sido maldecidos por su padre, a quien le han quitado sus bienes en vida. Entre los dos, como cuña formidable, está un indio que sufrió todo cuanto un indio puede sufrir en Lima, el honorable Rendón Willka.
El Perú está ahora debatiéndose, en este momento el mundo se debate entre dos tendencias: ¿qué es mejor para el hombre, cómo progresa más el hombre, mediante la competencia individual, el incentivo de ser uno más poderoso que todos los demás, o mediante la cooperación fraternal de todos los hombres, que es lo que practican los indios? Esa es la alternativa que se presenta en Todas las sangres.
Entonces, en Todas las sangres está todo el Perú envuelto en esta lucha, y no solamente está el Perú sino un poco los grandes poderes que manejan al Perú y a todos los países en todas las partes del mundo».
— José María Arguedas
«Esos diferentes “Perú” que hay en la obra de Arguedas —creo que los encontré en muchos lugares del Perú real (...). Su voz no es una sola voz. Arguedas es un escritor que junta en sus textos una cantidad de voces impresionante. Él fue una sola persona, pero en sus libros hay todo tipo de voces que componen la ilusión de un mundo entero y complejo…».
— Martin Lienhard