A pesar de no se consideren dramáticas como las tragedias griegas (Héctor, Medea, Fedra, Tiestes), las obras de Séneca son interpretaciones filosóficas profundas que exploran la tensión entre pasiones desatadas y el ideal estoico de obedecer a la naturaleza y la razón. Se destacan por la ironía dramática y su marcado estoicismo.