¿Tu relación con tu madre no es la que te gustaría tener? ¿En algúnmomento te has sentido sola en su compañía?
¿Crees que eres una malahija porque necesitas alejarte de ella o hablar del malestar que a veceste provoca? Si has respondido que sí a alguna de estas preguntas, estelibro es para ti.
Con compasión y empatía, historias personales y recursos prácticos, Marta Segrelles, psicóloga referente en el trabajo del trauma y el apegoy en la terapia con la niña interior, te acompaña en un viaje al pasadopara explorar la relación con tu madre: un vínculo único que deja una gran huella. Con este libro aprenderás a abrazar tu historia paraentenderte mejor hoy y darte como adulta aquello que, como niña, una veznecesitaste y no tuviste.
Porque nunca hubo nada malo en ti. ¿Qué encontrarás en este libro?
-Relatos personales basados en casos reales de consulta y experiencias de la autora. -Materiales gráficos, esquemas e ilustraciones para facilitar lacompresión de los conceptos.
-Ejercicios prácticos y sencillos para reflexionar sobre tu relaciónmadre-hija, reconocer experiencias que te marcaron y reconectar con tuniña interior, esa parte de ti más vulnerable y sensible. «Hablar de las heridas maternas no es nada fácil, porque son heridas muyprofundas y que nos cuesta mucho reconocer.
¿Cómo va a ser fácil asumirel daño y aceptar el dolor que proviene de la persona que, según la sociedad, más nos quiere en el mundo; aquella que nos ha dado la vida yque debería cuidarnos y querernos contra viento y marea? Con este libro no llegaremos a conclusiones ni te voy a decir lo quetienes que hacer.
No te voy a pedir que la perdones, ni que cortes elcontacto o te distancies; ni que la quieras más porque «madre solo hayuna». Nada de eso.
Quiero hablarte del dolor que sufres y ayudarte asaber cómo atravesarlo. No es necesario haber vivido situaciones graves y extremas para quesepas de lo que hablo.
A veces sencillamente sentimos que no tenemos la peor relación con nuestra madre, pero tampoco la mejor, y no sabemosbien por qué. Este libro no va de culpar a las madres; va de acoger el dolor quesentiste cuando eras niña y que todavía te acompaña.
Y, sobre todo, deabrazarte. Empecemos juntas».
Marta Segrelles.