Dora trabaja desde casa, vive sola y trata de mantener a flote unarelación cada vez más frágil con su hija adolescente. Entre ambas seinterpone la sombra de una historia familiar repleta de hombres quedesaparecen y de mujeres que han aprendido a vivir sin hacer ruido y acallarse ante todo. Mientras intenta recomponer su vida sentimental—entre el cansancio cotidiano y los constantes malentendidos con supropia madre—, Dora se enfrenta a una pregunta inquietante: ¿hasta quépunto estamos condenados a cargar los errores de quienes nosprecedieron? A través de las vivencias de tres generaciones de mujeres,Ioana Maria Stancescu compone una novela íntima y vibrante, cargada dehumor negro y de mucha mala leche, sobre la dificultad de comunicarse,el peso de lo que no se dice y la posibilidad —siempre tentadora— deromper el círculo de aquello que nuestras familias nos imponen sinhaberlo elegido.Una mujer que intenta empezar de nuevo. Una hija que empieza a alejarse.Una madre con la que cada conversación termina en pelea. Una historiafamiliar cargada de ironía, que nos recuerda a la Siri Hustvedt de Unverano sin hombres. Una novela sobre la mirada femenina, la maternidad ytodo aquello que el amor no consigue reparar.