Nuestro cerebro está preparado para pensar de forma consciente en unasola cosa. Pero, al tener constantemente un objeto de pantalla ennuestras manos, le sobrecargamos, con lo que, la atención decrece y elaprendizaje y rendimiento, se ralentizan.El cerebro necesita recogimiento, orden, esfuerzo y perseverancia parano distraerse. Hay suficiente evidencia empírica que muestra los efectosnegativos y problemas de dependencia del uso del móvil a edadestempranas. Los datos apuntan que muchos jóvenes pasan de media 5 o 6horas diarias con el móvil y los fines de semana, algo más.Cuando quitas el móvil a una persona tras usarlo un elevado número dehoras al día, tendrá dificultades para conciliar el sueño, picotearámás, tendrá pensamientos impulsivos, no sabrá qué hacer con elaburrimiento o tendrá ansiedad… Tendrá síndrome de abstinencia. Tenemosque conseguir que nuestros menores (y nosotros mismos), vuelvan a mirara los ojos, a ser conscientes de lo hacen, a prestar atención a suentorno.