El ensayo, como nos recuerda Zagajewski, es una prueba, un eterno errar.Quizá por ello haya atraído a tantos poetas en su intento de "salvar elabismo que separa los dos principales elementos del mundo poético: loestable y lo inestable, lo previsible y lo indómito, la literatura y laepifanía". De los versos de Rilke, Herbert, Míosz y Szymborska a laprosa de Józef Czapski, W. G. Sebaldy, Hanna Malewska, Zagajewski reflexiona sobre qué significa ser poeta, los retos a los que debenenfrentarse los escritores para reconciliar la distancia artística conla obligación de participar en la vida pública y, claro está, por quéacudir a la poesía en tiempos oscuros.