Segunda parte de sus "antimemorias", donde Bryce continúa narrando episodios personales y literarios desde una perspectiva autorreflexiva. El libro mezcla recuerdos, crónicas de viajes, personajes reales y la mirada nostálgica de un escritor que repasa su trayectoria vital. Apreciado por los seguidores de su obra por su tono confesional.