La Marina Real envió al HMS Beagle y a un naturalista experto a losconfines del planeta con el objetivo de descubrir… cosas. No lesimportaba demasiado qué: mejores cartas náuticas, frascos llenos deespecímenes, la abolición del Génesis; con tal de que mantuvieraocupados a los oficiales y a la tripulación. Lo que vieron durante latravesía merecía una buena crónica, y Darwin accedió gustosamente.Aunque no lo supiera, la década de 1830 marcó el principio del fin paragran parte de la naturaleza salvaje del mundo, y la sensación de tierrasprimigenias e inalteradas estaba a punto de desaparecer definitivamenteen gran parte del planeta. Paisajes fantásticos estaban a punto deextinguirse.Este libro, con fragmentos de sus diarios de viaje a la Patagonia,Tierra del Fuego y el estrecho de Magallanes, muestra la prosareflexiva, encantadora, fluida y evocadora de Charles Darwin.«Puede que aún resten cuestiones por dilucidar, pero el evolucionismodarwiniano nos suministra un marco conceptual y explicativoimprescindible para comprender el mundo natural de manera racional, sinrecurrir a mitos».José Manuel Sánchez Ron