Esta es una obra inacabada e inacabable: un universo entero en expansión cuya pluralidad —literaria y vital— es infinita. Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros de contabilidad en la ciudad de Lisboa, autor ficticio de este libro, es, según Pessoa, «un semiheterónimo, porque, no siendo mía la personalidad, es, no diferente de la mía, sino una simple mutilación de ella». Prosador que poetiza, soñador que razona y místico descreído, este es el más pessoano de todos los heterónimos, y la riqueza inagotable de sus páginas —representación de todo un mundo— contiene el genio de Pessoa en toda su extensión.