El papá de Sebastiana tiene un oficio extraordinario: dirige una lavandería cuyos clientes son… ¡fantasmas! Cuando la niña comparte el secreto con su amiga Patricia, ambas se asoman a un mundo insólito donde manda la imaginación y la confianza del otro es la llave que todo lo abre. Con humor y ternura, el libro convierte lo cotidiano en aventura: prendas etéreas, encargos imposibles y reglas de etiqueta espectral revelan que creer también es una forma de conocer. La narración, ágil y cercana, celebra la amistad, el valor de guardar (y compartir) secretos y ese momento mágico en que la fantasía se mezcla con la realidad. Ideal para leer en voz alta y conversar sobre empatía, pertenencia y lealtad entre amigas.