Thomas Ward revisa la interpretación tradicional de Manuel González Prada como un anarquista puramente ateo y propone leer su pensamiento desde una raíz inmanentista y panteísta. El estudio relaciona su radicalismo político con lecturas del positivismo, del cristianismo primitivo y de la figura de Jesús. Con ello ofrece una mirada más compleja sobre la formación filosófica e ideológica de uno de los intelectuales peruanos más combativos.