La primera página de Flama y respiración contiene tres ardientes signos: desolare, desiderare y delirare. "Deseo" (de-siderare) significa en su raíz original echar en falta un astro: esta nostalgia de la luz (desolación) es el imán que pone en marcha los textos de este hermoso libro. Su aventura es la del hálito (delirio) que conjura esa ausencia, y para hacerlo crea, con un impulso narrativo y alucinatorio, seres, presencias, fuegos, ecos, espejos. Y en todos ellos el yo poético se desdoblaba, ama, reconoce, inmola y contempla.