La novela sigue a Gabriel, un joven que ingresa en la prisión limeña de El Sexto y se enfrenta a un microcosmos de violencia, represión y contradicciones humanas. En ese encierro conviven delincuentes comunes, intelectuales y militantes de diversas corrientes. Con una prosa intensa y realista, Arguedas traza un retrato del Perú de mediados del siglo XX, atendiendo tanto a los choques sociales y políticos como a la resistencia y dignidad que afloran en medio de la adversidad.