Un novelista ruso exiliado regresa a San Petersburgo para conocer lascircunstancias que rodean la muerte de su hijastro Pavel. Obsesivamenteasediado por el recuerdo, se ve inmerso en la violencia revolucionariade 1869.Reseña:«Ahora le llega el Nobel a Coetzee, y uno no puede sino alegrarse porél, por la Academia sueca, y también pensar que el mundo, pese a sutremendo desorden habitual, todavía se molesta de vez en cuando en poneren orden algún detalle.»Javier Marías