Dos historias paralelas se desarrollan en escenarios de nombre evocador: una transcurre en el
llamado «fin del mundo», una misteriosa ciudad amurallada; la otra, en un Tokio de un futuro quizá
no muy lejano, un frío y despiadado país de las maravillas.
En la primera, el narrador y protagonista, anónimo, se ve privado de su sombra, poco a poco
también de sus recuerdos, e impelido a leer sueños entre unos habitantes de extrañas carencias
anímicas y unicornios cuyo pelaje se torna dorado en invierno.
En la segunda historia, el protagonista es un informático de gustos refinados que trabaja en una
turbia institución gubernamental, enfrentada a otra organización no menos siniestra en una guerra
por el control de la información; sus servicios son requeridos por un inquietante científico que
juguetea con la manipulación de la conciencia y de la mente y vive aislado en la red de
alcantarillado, una red poblada por los tinieblos, tenebrosas criaturas carnívoras.
"Una combinación del castillo de Kafka, la biblioteca de Borges y la casa del Gran
Hermano televisivo"The Village Voice