El autor escoge el diario El Comercio como objeto de estudio por tratarse del medio escrito más representativo del principal conglomerado empresarial de comunicaciones del país. La empresa que lo cobija tiene un accionariado casi exclusivamente familiar, bastante distribuido entre cientos de miembros de la familia Miró Quesada, quienes se agrupan en diversas facciones que reflejan variaciones importantes en su línea política durante las últimas dos décadas.