El castillo cuenta los infructuosos intentos del agrimensor K. poracceder a las autoridades del castillo, que al parecer ha reclamado susservicios, y obtener el permiso para ejercer su trabajo y establecerseasí en la aldea en la que ha sido recibido como un forastero.Con su insistencia en reclamar los derechos que le corresponden, lasperipecias a menudo cómicas del agrimensor K. configuran una parábolainsondable sobre la abstrusa condición del poder y sobre el difícilsentimiento de pertenencia que angustia al hombre moderno.Reseñas:«Habla un discípulo de Kafka, un tardío discípulo de Kafka, pero quesigue sintiéndolo y agradeciendo lo mucho que él le ha dado y lo pocoque él ha podido hacer con ese espléndido regalo de su obra.»Jorge Luis Borges«El mundo de Kafka es, en verdad, un universo indecible donde el hombrese da el lujo torturante de pescar en una bañera, sabiendo que no saldránada.»Albert Camus