En septiembre de 1997, Charles Spencer se puso en pie en la abadía de Westminster ante un mundo que observaba y compartió su dolor por la pérdida de su querida hermana Diana. Ahora, casi treinta años más tarde, cuenta la extraordinaria historia de su vida junto a ella y la trágica semana de su muerte. Durante su infancia, Charles y Diana, los menores de los Spencer, fueron inseparables; en secreto, se llamaban el uno al otro Duch y Carlos. Unidos por una profunda confianza mutua, juntos corretearon por la finca familiar, soportaron internados muy duros, sobrevivieron a niñeras aterradoras y se ayudaron a superar la tristeza por el divorcio de sus padres. Pero todo cambió cuando Diana se casó con el príncipe de Gales, hoy rey Carlos III, y de la noche a la mañana se convirtió en un icono global. Charles presenció cómo su hermana mayor se entregaba a los marginados del mundo y disfrutaba del papel de madre de sus adorados hijos. Sin embargo, perseguida por una prensa feroz mientras el matrimonio real se desmoronaba, Diana quedó abandonada a su suerte. Charles siempre estuvo a su lado… hasta aquella noche fatídica de agosto de 1997. En El canto del cisne, Charles Spencer ofrece el retrato más íntimo, afectuoso y sincero que se ha escrito hasta el momento sobre su hermana, la princesa Diana. Lo que ha dicho la crítica de la obra de Charles Spencer: «Una sinceridad implacable, expresada en una prosa de melancólica belleza». The Times. «Observador atento, su estilo es a menudo brillante». Daily Telegraph. «Un libro de memorias conmovedor y desgarrador». Financial Times. «Una obra maestra». Washington Post