Savater, conocedor de la tradición judía y cristiana, examina con elegante ironía cada uno de los Diez Mandamientos bajo la perspectiva del mundo contemporáneo. En cada capítulo inicia un diálogo imaginario con Dios, cuestionando la relevancia de preceptos como "no matarás" o "no robarás" en sociedades plurales y tecnológicas. A lo largo del texto, el autor articula argumentos históricos y sociológicos, proponiendo matices que permitan una aplicación ética más consciente y flexible en el siglo XXI.