Luis Alberto Arcos Salazar combina literatura y ajedrez en cuarenta relatos que utilizan partidas, posiciones y recursos tácticos como parte de la narración. Cada cuento vincula el juego con escenarios, costumbres, personajes y referencias culturales del Perú, de modo que el ajedrez funciona tanto como herramienta de aprendizaje como motor de la historia. La obra busca reforzar comprensión lectora, pensamiento estratégico y valores como disciplina, colaboración, perseverancia y superación, acercando el ajedrez a lectores jóvenes desde una propuesta narrativa.