Un cuento cercano y cariñoso para atravesar el primer día de jardín sin miedos. Acompañamos a una niña/niño mientras descubre su sala, canta, comparte la merienda y aprende las rutinas que dan seguridad: colgar la mochila, saludar, ordenar, jugar en ronda. Con frases breves y escenas cotidianas, el libro valida la emoción (ansiedad, curiosidad, alegría) y propone palabras simples para nombrarla. Ideal para leer en casa la semana previa o en las primeras semanas de clase: abre conversación, baja el nervio y celebra el comienzo de una nueva etapa.