¡A Colin, el capibara, le encanta bailar! Baila con ritmo, con rumba yhasta con zumba. Pero los demás animales de la discoteca piensan que uncapibara bailarín se ve un poco ridículo. El lémur, la llama y el ñu sesienten demasiado avergonzados para unirse… Al camello, además, lecuesta moverse con soltura y el mono apenas puede coordinar pasos porqueestá aturdido por la música.Sin embargo, Colin no se rinde: sigue moviéndose con alegría, sinpreocuparse por el qué dirán. Poco a poco, su entusiasmo contagia a losdemás, y cada uno empieza a descubrir su propio ritmo.Una historia inclusiva que celebra la diversidad, el valor de ser unomismo y la magia de bailar como si nadie estuviera mirando.