Con cada nuevo día, el Señor ofrece otra invitación para vincularte yacercarte a Él. Nunca se cansa de escuchar tu voz. Podemos acudir anteÉl con nuestras ansiedades, nuestros defectos, nuestras esperanzas ynuestras alegrías, pues Él se preocupa por nosotros. Cuando rezamos a lolargo del día, el Espíritu nos conforma y nos ayuda, y somos capaces deanimar a otros y de enfrentar nuestros días con una fuerza renovada.¡No hay mejor forma de empezar tu día que pasar tiempo con Dios, queanhela conocerte más y llenar tu vida con las riquezas de Su gracia!