Santiago de Surco, un distrito de Lima lleno de historia y vegetación, guarda un parque cerrado: el Vivero de Don Sulco. Azhael y sus amigos desafían la prohibición de visitarlo y descubren senderos ocultos, plantas sorprendentes y antiguos misterios botánicos. Con tono fantástico y toques de realismo urbano, el relato celebra la curiosidad infantil y el vínculo con la naturaleza en un entorno metropolitano.