Ningún medio está modificando la forma de crear y comunicar como las tecnologías de información. Sin embargo, la naturaleza de estos cambios se explora solo superficialmente: es que la comprensión de lo digital, ofuscada por la fantasmagoría de sus efectos especiales, requiere el dominio coordinado de lo científico, de lo tecnológico y de la estética, una estética que, además, tendrá que ser radicalmente diferente a la del pasado.