Olivier Schrauwen convierte una historia inspirada libremente en las memorias de su abuelo en una novela gráfica de aventura, deseo y absurdo ambientada en un territorio colonial. El protagonista llega a un mundo extraño donde los proyectos grandiosos y las relaciones personales adquieren una lógica cada vez más surreal. La experimentación gráfica y narrativa cuestiona al mismo tiempo el exotismo, la memoria familiar y la idea de progreso.