«SU FINAL ES TU PRINCIPIO».Desde que llegamos a Venecia, me cuesta muchísimo sacudirme la sensaciónde que nos vigilan. Y resulta que tenía razón. La figura frente anosotros da un paso. Otro. Su sonrisa no cambia. Poso la mano sobre laempuñadura de la espada.El espectro dice, con voz dulce y amable: «No tengáis miedo… No piensohaceros daño». Eric susurra una advertencia en mi oído. No hay nada másaterrador que un monstruo mentiroso que sonríe… y promete que no va ahacerte daño.Por primera vez, pienso que quizás hemos cometido un error al veniraquí.