Michael Krielaars reconstruye la vida de músicos y compositores que trabajaron bajo el régimen de Stalin, cuando la creación artística estaba sometida a vigilancia, censura y peligro político. A través de trayectorias individuales, el libro muestra las estrategias empleadas para sobrevivir, componer y conservar una voz propia. Música e historia se cruzan para revelar el coste humano de producir arte bajo una dictadura.