Empezó entonces su vida como arbonauta y su defensa de ese mundo queconforman las copas entrelazadas de los árboles en los bosques y lasselvas: ese octavo continente. En estas memorias nos habla, comocientífica y como mujer, de su formación en botánica, de sus éxitos ycontratiempos académicos y personales, de sus investigaciones de lasplagas de insectos o de los procesos de crecimiento de los árboles, y desus diseños de caminos colgantes de cientos de metros de longitud, enEstados Unidos, Etiopía, Escocia o Malasia. La arbonauta es más que unaautobiografía: es un libro inspirador para personas curiosas, un manualde ecología práctica en tiempos de cambio climático y una vuelta almundo por espacios que nunca nadie antes había narrado.