Este libro muestra el poder vital de una concepción amazónica que desde hace cinco siglos resiste a los efectos devastadores de las enfermedades y las prácticas extractivistas depredadoras. Enfocando el significado de la sangre derramada durante la menstruación, el parto, la cacería y la guerra, la autora revela una teoría amerindia del género y la corporalidad según la cual la memoria es transportada por la sangre, que da cuerpo a las imágenes, a los pensamientos y a las emociones.