En este poemario, Oswaldo Chanove trabaja con imágenes de movimiento, energía, desgaste y mecanismos para indagar en la experiencia humana. La voz poética combina observación, reflexión y asociaciones inesperadas, estableciendo tensiones entre mundo material e interioridad. Es un libro breve y concentrado, donde la precisión verbal y el ritmo convierten objetos y procesos cotidianos en detonantes de pensamiento.